domingo, 30 de diciembre de 2012
La Nueva Ley de Personas con Discapacidad
El proyecto de la nueva ley de las Personas con Discapacidad obliga a las empresas a contratar a 3% de personal con discapacidad. Frente a ello, Roberto Speziani, de la Confiep (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas, organización que aglomera a las empresas en el Perú) aseguró que esta norma generaría "puestos de trabajos ficiticios" y "sobrecostos". Luego, el presidente Ollanta Humala observó la Ley aduciendo que "ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo". Afortunadamente, el Congreso aprobó la propuesta (Ley 29973).
Las declaraciones de los máximos representantes del sector público y privado han manifestado de manera evidente que el prejucio y el interés parecen hacerle el avión a la justicia.
Sin facilidades para terminar estudios básicos, menos superiores, las PCD no tienen posibilidades de desarrollarse económicamente, convirtiéndose en una "carga" para sus familias, sobre todo en las más pobres, que ven recrudecidas sus carencias al tener uno de sus miembros en un estado de limitación permanente.
Pero con lo que más lucha una Persona con Discapacidad es con la indiferencia del Estado y del sector privado, que en vez de promover, parecen disminuir sus derechos.
Con estudio y trabajo, las PCD áportarían a sus familias y podrían convertirse en parte del motor del desarrollo, y no en una "carga".
Actualmente hay numerosas agrupaciones que conglomeran a personas con discapacidad. Sería bueno para el presidente de la República y para el de la Confiep visitar algunas. Se sorprenderían de sus logros.
¿Cómo se puede promover la Responsabilidad Social si el representante más importante del sector privado piensa que emplear a las personas con discapacidad genera "sobrecostos"? ¿Cómo es que un presidente promueve "Inclusión Social" excluyendo a las personas con discapacidad?
Defrauda mucho que aún tengamos estos discursos. De momento, queda promover esta ley para su cuplimiento y actucar para cambiar nuestra forma de ver a las Personas con Discapacidad. Ellas también pueden aportar al desarrollo.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Hay que escuchar al Área Social
| Foto tomada de http://us.123rf.com |
- Empezamos la obra en esa zona.
- Pero es una zona que rechaza el proyecto...
- ¡No importa!, hay que hacer obra.
Todos los grandes proyectos de construcción, de agua y saneamiento, de electricidad, entre otros rubros, tienen un sentido común: mejorar la calidad de vida de una población determinada. De hecho, todos los esfuerzos que hace el ser humano en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, se realizan con ese fin.
Pero ¿qué ocurre cuando estas actividades se realizan sin considerar los derechos ni los aspectos sociales culturales de los pobladores y ciudadanos habitantes de las zonas de influencia? ¿es justo atender a un ciudadano con un proyecto que afectará a otro?
Para eso existen los equipos sociales en los proyectos. Estos profesionales están especializados en la evaluación y en el diagnóstico de zonas de trabajo mediante técnicas de investigación científico social.
Los sondeos, las salidas a campo, las entrevistas en profundidad con dirigentes y representantes, la investigación sobre la educación, salud, cultura y modos de vida de las personas que habitan las zonas de los proyectos sirven para llegar a conclusiones que permitan la ejecución de la obra respetando las condiciones de estas poblaciones, pero con el respeto y consideraciones requeridas.
No obstante esta necesidad, las áreas sociales de las empresas ejecutoras de proyectos aún no tienen el peso necesario.
Es común escuchar historias en las que las áreas técnicas ignoran las sugerencias y propuestas de las áreas sociales, haciéndolas a un lado o llamándolas sólo cuando un conflicto se avecina, cual bomberos.
Prepararse únicamente para la reacción debilita el accionar de la empresa, mostrándola ineficiente e irresponsable, dañando su imagen pública, la confianza adquirida con sus grupos de interés, entre otras consecuencias.
Los proyectos y las grandes obras se desarrollan en entornos sociales y ambientales. Respetar las costumbres y mitigar todo impacto debe ser una obligación. El centrarse sólo a terminar el trabajo, a "avanzar la obra" sin tomar en cuenta a la población y la valiosa información que al respecto poseen las áreas de intervención social, trae a la larga graves consecuencias muy difíciles de remediar.
Por ejemplo, suponiendo que se va a ejecutar una obra de cambiado de redes eléctricas en un poblado que celebra cada año una gran fiesta por Santa Rosa de Lima, empezar la obra cerca a fines de agosto, cerca a la fecha de esta festividad, es una pésima idea. Esta información no se encuentra en ningún plano ni en ninguna especificación técnica o ISO, es un componente social-cultural-religioso, que se descubre sólo por el reconocimiento de la zona. Empezar trabajos bajo esas condiciones traería malestar a la población, desconfianza, y el rechazo no sólo a este sino a futuros proyectos.
Respetar el ambiente y los derechos de los actores alrededor de la obra crea un ambiente de cordialidad en el entorno, da renombre a la empresa, pone una vaya más alta en las metodologías de ejecución de los proyectos y ayudará a generar referentes al respecto.
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