jueves, 16 de enero de 2014

Jefe Óptimo, Equipo Óptimo

Imagen: Internet
El líder de un equipo debe plantearse a sí mismo actuar como quiere que su equipo actúe. Si quiere que su equipo sea más organizado, debe organizarse. ¿Desea miembros más proactivos? Tendrá que ser proactivo, motivar a esa actitud y reconocerla. ¿Obtener resultados de forma clara? Pues hacer públicos sus logros, y si no los logró, qué lo detuvo y cómo podría mejorar.

Un jefe látigo en mano no hace más que ganarse enemigos dentro de la organización. Una cosa es ser exigente y otra maltratador. Si desea ser sumamente exigente, el líder debe celebrar los resultados que se obtegan y transmitirlos a sus colaboradores.

¿Cómo querer cambiar la forma en que se hacen las cosas si el líder sigue con sus mismas actitudes y prácticas? La mejor lección es el ejemplo, así que si un jefe quiere motivar el cambio, debe empezar por sí mismo.

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