domingo, 8 de junio de 2014

El Baguazo: el pasado adelante y el futuro atrás

Elaboración propia


Luego de los dolorosos hechos ocurridos durante el Baguazo (5 de junio de 2009), la Asociación Pro Derechos Humanos organizó un evento donde se presentó un amplio informe al respecto, con la participación de observadores internacionales.

En esa ocasión estuvo presente el señor Carlos Nava, alcalde de Imacita, Bagua, quien durante el enfrentamiento entre policías y nativos estuvo socorriendo heridos en la zona.

Para explicar la forma diferente de pensamiento de las comunidades de esa parte del país, el señor Nava empleó la siguiente frase:

“Para nosotros, el pasado está adelante porque es lo que puedes ver.
En cambio, el futuro no lo puedes ver, porque está atrás”

Uno tenía que pensar antes de repetir la frase. La forma tradicional, o mejor dicho, la manera de ordenar el pasado y el futuro de los que éramos foráneos de aquel lugar era opuestamente trastocada.

Siempre que converso sobre conflictos sociales, comparto esta cita con aquellos que no entienden que hay personas que “piensan distinto” o perciben el mundo de manera distinta. Por ejemplo, los que no viven en áreas urbanas y que, eventualmente, podrían por vivir o desarrollarse en la zona de influencia de nuestras empresas.

Cuando no existe respeto o comprensión a diferencias culturales, hay caldo de cultivo para conflictos sociales. Eso ocurrió en el Baguazo.

Un año antes del enfrentamiento que dejó 34 muertos y un desaparecido ya existían manifestaciones de rechazo a exploraciones en Bagua y en diversas partes de la Amazonía. Los grupos indígenas se organizaron años atrás y venían solicitando una serie de derechos siempre postergados.

Fue cuando el gobierno de Alan García empezó a aprobar una serie de decretos luego que el Congreso le diera facultades plenas. Es decir, el ejecutivo podía decretar lo que le venía en gana sin ningún cuestionamiento. Una suerte de monarquía temporal.

Ciertos decretos se referían a la forma en que las comunidades podían decidir sobre sus territorios. Los indígenas alegaron que estas medidas facilitaban actividades comerciales en sus lugares de vivencia y limitaban sus derechos.

El enfrentamiento se dio de manera inesperada. Nunca quedó claro quién ordenó irrumpir en contra de los indígenas que ya habían informado de su decisión de desocupar la carretera tomada. De hecho, hasta el día de hoy no existe ningún responsable político.

El Baguazo: Enfrentamiento violento
entre policías y comunidades ocurrido
en Bagua, Amazonas, Perú,
el 05 de junio de 2009. Imagen: Internet.
No se puede ir y sacar violentamente a una población bajo pretexto de un proyecto empresarial, menos socavando sus capacidades legales o aprovechándose de la ley para hacerlo. Siempre debe negociarse en la medida que sea posible, dejar en claro las condiciones e informando qué derechos asiste a la otra parte, si es que no los conoce.

Aunque muchos crean que esta es una manera de retrasar los proyectos, es una forma más segura de establecer lazos a largo plazo.

Intentar apoderarse de un territorio bajo engaños traerá reclamos y nuevos conflictos. Peor aún, reenciende la desconfianza de las comunidades hacia las empresas, además de no ser nada responsable ni en lo social ni ambiental, poniendo en riesgo inversiones y vidas humanas.

Ahora se habla de lo negativo de la “permisología” (o el exceso de permisos antes de iniciar un proyecto) que existe en el Estado en desmedro de las empresas. No se trata de simples trámites; se trata de procesos que se deben respetar y que con el tiempo formarán a una ciudadanía más empoderada e incluida, un mercado mucho más ordenado y competitivo, y, de hacerse respetar, hasta promoverá un Estado más confiable que escucha y respeta a sus ciudadanos.

Evidentemente, existen agrupaciones sociales que intentan aprovecharse de los proyectos con intereses particulares y hasta políticos. A estas no queda más que enfrentarlas, pero de manera legítima: con estrategia ética, legal y social.

Finalmente, pienso que para el desarrollo de la Responsabilidad Social en el país, las empresas 
tuvieron que hacer lo que el señor Nava sugirió: poner su pasado por delante, un pasado de altas presiones sociales que no tenía gratos recuerdos de buenas relaciones con la sociedad, para pensar y adecuar su accionar y trabajar de forma más responsable.

Ahora hay que colocar nuevamente nuestro pasado adelante, es decir, lo ocurrido en el Baguazo, tomar lecciones y realizar acciones a fin de prevenir enfrentamientos y conflictos similares. Hay que prevenir porque, ¿total?, no sabemos qué pasará… “el futuro no lo puedes ver, porque está atrás”.

***

El informe del relator de la ONU sobre Bagua:

Una nota sobre el señor Nava:

Un video sobre el evento que realizó Aprodeh:

El Informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos sobre el Baguazo:

http://www.fidh.org/IMG/pdf/amer/pe529e.pdf

Documental "La Espera" sobre el Baguazo:
vimeo.com/70404070

miércoles, 4 de junio de 2014

La Gestión del discurso ante la comunidad

Imagen: Internet.

Coordinar un solo discurso sobre nuestra obra o empresa permite dar solidez a la misma, al equipo de relaciones comunitarias, a los compromisos que hemos asumido, y a la vez da la oportunidad de prevenir consultas, respuestas y reacciones. Al decir lo mismo, podemos esperar ciertas respuestas similares.

No obstante, es importante hacer una revisión continua y en equipo de los mensajes que se emiten para evaluar su vigencia, validez y credibilidad. No olvidemos que las percepciones de la comunidad cambian, y lo que decíamos antes no necesariamente servirá ahora o mañana.

También los procesos de la empresa cambian, y a veces estos cambios no son comunicados y, peor, no se anticipan las afectaciones que traen a la comunidad. Pueden haber sorpresas, así que verifica si se cumple el esquema de trabajo de la empresa y entrena a tu equipo para que informe de algún cambio en forma rápida.

Mantener la constancia en lo que se dice y lo que se hace genera confianza. Incluso los cambios, si son  comunicados adecuadamente, también. Gestionemos lo que decimos como equipo ante la comunidad para manifestar coordinación y evitar malas interpretaciones.